DESDE AZOTEAS, SEMANA A SEMANA

José Luis Lobo Moriche, la Historia como Patrimonio (O viceversa)

José Luis Lobo Moriche,

al que Cortegana y la Historia le deben un trabajo impagado y no siempre valorado.

Y sale de Cortegana para adentrarse en los retorcidos comercios que en La Raya han sido y serán. » Leer más

José Luis Lobo: La Historia tiene un amante

La Sierra de Huelva es lugar atractivo por su belleza, por su gastronomía y por su patrimonio natural.

Pero en ella hay otro encanto que la hacen formar parte de un patrimonio social especialmente valioso: La Historia.

Grupos sociales, relaciones, costumbres y necesidades, son aspectos que deberían estar permanentemente en nuestros zurrones. » Leer más

Luces y sombras de los casinos

El periódico Hueva Buenas Noticias, publica hoy una nueva entrega de nuestro Grupo sobre los Casinos de Huelva.

Las luces y las sombras de los casinos, con nuestro deseo de que en el nuevo año prevalezcan las luces.

Y nuestra felicitación a los casinos de los que somos socios: Almonte, Beas, Corrales, Trigueros y Alosno.

Y a los demás también. Felicidades llenas de luces, sin sombras.

http://huelvabuenasnoticias.com/2016/12/31/luces-y-sombras-de-los-casinos/

 

De Fotoespacios: Testimoniales – 5

Testimoniales-5
(Eco de nuestra trayectoria en los medios de comunicación)

Cadena SER en Huelva

Entrevistas

Realizada por Ana Gil

26 de agosto de 2015

“… los casinos eran lugares de encuentro, charlas, café, … que ponen en valor el patrimonio social y cultural de nuestros pueblos. Lugares con mucha magia y mucha historia en sus paredes… Se percibe en el libro Casinos de Huelva”. (Ana Gil)

 (Seguiremos dejando constancia de comentarios en los medios sobre “Casinos de Huelva”)

De Fotoespacios: El libro de la antropología social

Iniciamos hoy una serie de divulgación de los valores de este libro, primero y único publicado sobre los casinos.

Antropología, patrimonio social y belleza fotográfica, en 400 páginas de cuidada edición.

De Fotoespacios: Oferta casinera

Con el nuevo aniversario,

nuevo precio de distribución

Rodolfo Recio Moya, Serrano de 2016

Rodolfo Recio Moya, “Serrano del año 2016″

En Fuenteheridos hay una Cultura creada en los últimos años, gracias a la labor de varios de sus hijos, naturales o adoptados, que han llenado los veranos suaves y las lluvias motivadoras con su presencia siempre notada. Y notable.

Con independencia de sus valores gastronómicos, Fuenteheridos es lugar de encuentro y de goce compartido. De quienes van a estar y quienes pasan y se quedan. De quienes asisten curiosos al esplendor de los castaños y de quienes se asoman a la oferta osada de los fines de semana en el Museo Municipal. » Leer más

Jaramar: La estación amante de un puente

Jaramar: La estación amante de un puente

 Hoy toca homenaje. A una estación, Jaramar, a un puente, Las Majadillas y a un pueblo, El Madroño, que dio vecindad y vida a un trozo del ferrocarril minero y a su río. O viceversa, que nunca he sabido quien amaba a quien.

El río, dale que dale, en su terca manía de surcar por donde le place. El ferrocarril, insistiendo en “bailar pegados” siempre que las lomas lo permitían. Así, hasta el final, incluso en ese último episodio rojo de Las Mallas. Amantes hasta el final. » Leer más

De Fotoespacios: Testimoniales 1


Testimoniales-1

(Eco de nuestra trayectoria en los medios de comunicación)

Radio Nacional de España.
Programa “El ojo crítico”

Alberto Martínez Arias y Alfredo Laín
18 de junio de 2013

“…Intenso trabajo sobre los 45 casinos vivos de Huelva …”
“…Transformado en un libro atractivo…”
“…Con la incorporación de 400 bonitas fotografías …”
“…Reflejando la actividad desbordante de algunos casinos en cuestiones culturales …”

(Seguiremos dejando constancia de comentarios en los medios sobre “Casinos de Huelva”)

Jaramar: Un lugar en el ferrocarril minero

Jaramar: Un lugar en el ferrocarril minero

 Yo tenía un amigo, Feliciano, que sabía del color de estas aguas y del aroma de las jaras camino de Jaramar. Desde El Madroño, su lugar de descanso. Hasta Jaramar, su lugar de vida ferroviaria y minera.

El Madroño es una localidad sevillana, pequeña, entrañable y con olor a eras y a humo de cisco. Con un bar (Al que llamábamos “Casino de Bautista”), que abría sus puertas y su acera generosa a quienes madrugaban, para ir a la corta, en un tren que cogían en Jaramar, la estación más pequeña de la ruta minera. Y la más entrañable para quienes nacieron allí, entre las jaras y los pinos, separados por un río y unidos por un puente.

Feliciano, en su casa de “Los Casares”, un pequeño apéndice de El Madroño, me comentaba un día sus recuerdos de Jaramar, su lugar de vida durante años. Unos años en los que ocupaba la jefatura modesta de una estación muy modesta.

No sé si había en sus comentarios más recuerdos que añoranza, pero ambas cosas son compatibles. Por muy dura que fuera su actividad laboral, perdido en aquellos cerros verdes. Los sitios se recuerdan por su vinculación a las sensaciones de la época. Y los años de Jaramar, fueron para Feliciano años de salud, de actividad y de libertad junto a su río de colores.

Por eso Feliciano me contaba sus vivencias de la ventana de la estación, del andén de ladrillo, de la caseta almacén de enfrente, … Como si me enseñara su casa. Como cuando presumimos de algo hecho por  nosotros.

Feliciano, mi amigo de Los Casares, era el heredero de Juan en aquel trabajo solitario y silencioso de Jefe de Estación en Jaramar. Jefe modesto en estación muy modesta. Pero dueño de sus raíles, de sus “agujas”, de sus recibimientos y sus despedidas, de los silencios de la vía y los rumores susurrantes del agua.

Y, enfrente, un puente. Por el que no pasan carreteras ni raíles. Solamente trabajadores que, desde El Madroño, cruzaban cada día para subir al tren que los llevaría a la corta.

Puente de caminantes solamente. De vida por la mañana y cansancio por la tarde. Puente modesto, junto a una estación muy modesta. Puente acariciado durante años por aguas de colores. Puente vecino, de piedras teñidas por el tiempo de un color que reproduce el sol del Sur. Amarillo sin influencias del verde que lo acompaña.

Verde, en las orillas. Amarillo, en el cauce. Y un puente, apoyado en hierros que lo unen a las rocas de oro, sirve para unir las dos orillas verdes, de jaras y de pinos.

¿Que cuál es más bonita? Pues está claro. Lo mejor es sentarse en una de ellas y gozar de la contemplación de la otra. Luego, cruzar por el puente de las Majadillas, sentarse en la orilla de enfrente y disfrutar de la anterior.

Un puente abandonado a su soledad durante mucho tiempo. Y eso no es bueno, porque los puentes como éste, se ponen tristes y sufren con la soledad. Y mueren si los que lo usaron se olvidan de él, con esa ingratitud de quienes dejan libre el egoísmo.

Un puente que hoy es patrimonio del recuerdo de mi amigo Feliciano y pronto puede ser solamente recuerdo, porque haya dejado de ser patrimonio.

Un puente, el de Las Majadillas, que ha conocido los pasos de Feliciano y de Juan, cuando caminaban por esa senda, modesta también, que une Jaramar con El Madroño.

Feliciano, Juan, El Madroño entero, claman por la salvación de este lugar, que fue importante mientras era necesario. El tiempo acaba con las cosas, pero también pone en su lugar a las personas.

Las Majadillas puede ser una víctima más de la desidia de los ingratos.

(Tambén puede leerlo en el blog de La Factoría: http://lafactoria-cuencaminera.blogspot.com.es/2015/11/jaramar-un-lugar-en-el-ferrocarril.html