DESDE AZOTEAS, SEMANA A SEMANA

Fotoespacios: Fotografía de espacios

Nos siguen pidiendo datos sobre Fotoespacios.
Nada más sencillo:
Es un profesional de la fotografía, que desde su calidad fotográfica y su formación como arquitecto técnico, es colaborador nuestro en todo aquello que requiere su participación.
Además de ser coautor del libro “Casinos de Huelva”, verdadera antología de imágenes de estas sociedades.
Pero la mejor forma de conocerlo es entrando en su web: www.fotoespacios.com
Además de sus trabajos para nuestro libro “Casinos de Huelva”, sugerimos ver en su web las galerias dedicadas a reportajes en el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Arqueológico de Daroca, el Museo de Historia de Madrid, Ayuntamiento de Puertollano, …

De Fotoespacios: Testimoniales 1


Testimoniales-1

(Eco de nuestra trayectoria en los medios de comunicación)

Radio Nacional de España.
Programa “El ojo crítico”

Alberto Martínez Arias y Alfredo Laín
18 de junio de 2013

“…Intenso trabajo sobre los 45 casinos vivos de Huelva …”
“…Transformado en un libro atractivo…”
“…Con la incorporación de 400 bonitas fotografías …”
“…Reflejando la actividad desbordante de algunos casinos en cuestiones culturales …”

(Seguiremos dejando constancia de comentarios en los medios sobre “Casinos de Huelva”)

Jaramar: Un lugar en el ferrocarril minero

Jaramar: Un lugar en el ferrocarril minero

 Yo tenía un amigo, Feliciano, que sabía del color de estas aguas y del aroma de las jaras camino de Jaramar. Desde El Madroño, su lugar de descanso. Hasta Jaramar, su lugar de vida ferroviaria y minera.

El Madroño es una localidad sevillana, pequeña, entrañable y con olor a eras y a humo de cisco. Con un bar (Al que llamábamos “Casino de Bautista”), que abría sus puertas y su acera generosa a quienes madrugaban, para ir a la corta, en un tren que cogían en Jaramar, la estación más pequeña de la ruta minera. Y la más entrañable para quienes nacieron allí, entre las jaras y los pinos, separados por un río y unidos por un puente.

Feliciano, en su casa de “Los Casares”, un pequeño apéndice de El Madroño, me comentaba un día sus recuerdos de Jaramar, su lugar de vida durante años. Unos años en los que ocupaba la jefatura modesta de una estación muy modesta.

No sé si había en sus comentarios más recuerdos que añoranza, pero ambas cosas son compatibles. Por muy dura que fuera su actividad laboral, perdido en aquellos cerros verdes. Los sitios se recuerdan por su vinculación a las sensaciones de la época. Y los años de Jaramar, fueron para Feliciano años de salud, de actividad y de libertad junto a su río de colores.

Por eso Feliciano me contaba sus vivencias de la ventana de la estación, del andén de ladrillo, de la caseta almacén de enfrente, … Como si me enseñara su casa. Como cuando presumimos de algo hecho por  nosotros.

Feliciano, mi amigo de Los Casares, era el heredero de Juan en aquel trabajo solitario y silencioso de Jefe de Estación en Jaramar. Jefe modesto en estación muy modesta. Pero dueño de sus raíles, de sus “agujas”, de sus recibimientos y sus despedidas, de los silencios de la vía y los rumores susurrantes del agua.

Y, enfrente, un puente. Por el que no pasan carreteras ni raíles. Solamente trabajadores que, desde El Madroño, cruzaban cada día para subir al tren que los llevaría a la corta.

Puente de caminantes solamente. De vida por la mañana y cansancio por la tarde. Puente modesto, junto a una estación muy modesta. Puente acariciado durante años por aguas de colores. Puente vecino, de piedras teñidas por el tiempo de un color que reproduce el sol del Sur. Amarillo sin influencias del verde que lo acompaña.

Verde, en las orillas. Amarillo, en el cauce. Y un puente, apoyado en hierros que lo unen a las rocas de oro, sirve para unir las dos orillas verdes, de jaras y de pinos.

¿Que cuál es más bonita? Pues está claro. Lo mejor es sentarse en una de ellas y gozar de la contemplación de la otra. Luego, cruzar por el puente de las Majadillas, sentarse en la orilla de enfrente y disfrutar de la anterior.

Un puente abandonado a su soledad durante mucho tiempo. Y eso no es bueno, porque los puentes como éste, se ponen tristes y sufren con la soledad. Y mueren si los que lo usaron se olvidan de él, con esa ingratitud de quienes dejan libre el egoísmo.

Un puente que hoy es patrimonio del recuerdo de mi amigo Feliciano y pronto puede ser solamente recuerdo, porque haya dejado de ser patrimonio.

Un puente, el de Las Majadillas, que ha conocido los pasos de Feliciano y de Juan, cuando caminaban por esa senda, modesta también, que une Jaramar con El Madroño.

Feliciano, Juan, El Madroño entero, claman por la salvación de este lugar, que fue importante mientras era necesario. El tiempo acaba con las cosas, pero también pone en su lugar a las personas.

Las Majadillas puede ser una víctima más de la desidia de los ingratos.

(Tambén puede leerlo en el blog de La Factoría: http://lafactoria-cuencaminera.blogspot.com.es/2015/11/jaramar-un-lugar-en-el-ferrocarril.html

El Madroño: El “Casino de Bautista”

Ya anunciamos: Dos artículos con el tema de Jaramar como fondo, en apoyo a nuestros amigos de La Factoría, por su trabajo en defensa del Puente de las Majadillas.

Hoy, un previo: El “Casino de Bautista”, en El Madroño.


http://huelvabuenasnoticias.com/2015/02/28/el-casino-de-bautista/

De Fotoespacios.com: Los lectores.

De FOTOESPACIOS.COM
Editor de “Casinos de Huelva”

Iniciamos hoy una serie de comunicados, con una finalidad promocional:

- Que todos los Casinos de Huelva tengan en su biblioteca el libro “Casinos de Huelva”.
- Que los Ayuntamientos y entidades municipales, perciban la conveniencia de disponer para la difusión del Patrimonio social, de un documento clave, como el libro “Casinos de Huelva”.
- Que todos los socios de los actuales Casinos, posean en sus casas un ejemplar de “Casinos de Huelva”, la mejor reseña de su vida casinera.

Cada miércoles y cada sábado (los días con tilde), un comunicado de Fotoespacios.com, con información de esta publicación y de nuestros casinos.

El medio:
La web www.azoteas.es, en su blog: http://www.azoteas.es/blog/
El blog Amigos de los Casinos de Huelva: http://amigosdeloscasinosdehuelva.com/
Nuestros correos:
fotoespacios@movistar.es
casinosdehuelva@movistar.es

Señor Presidente: Ése es el camino.

El diario Huelva Buenas Noticias publica hoy artículo nuestro, con motivo de la celebración en Nerva de una Mesa Redonda, que consideramos un hito en las actividades casineras de los últimos años.

Es posible que se celebren en lo sucesivo otras actividades de comunicación de este tipo, pero la celebrada en Nerva, dirigida y moderada de manera ejemplar por Juan Antonio Hipólito, la consideramos un salto de calidad en el empuje de los Presidentes y la profesionalidad de los medios de comunicación.

http://huelvabuenasnoticias.com/2015/11/07/senor-presidente/

Benito de la Morena: Referente de la reflexión

Reproducimos hoy un breve artículo del Señor de la Morena, por su especial interés … para “quien pueda interesar estas cosas”.

A veces de nada sirve, pero es peor no poner en el escaparate el sentido común y la solidaridad.

Suscribimos cada una de las palabras de Don Benito de la Morena.

http://huelvabuenasnoticias.com/2015/10/25/otra-vez-sera/

Jaramar: Donde el Tinto se asoma a Sevilla

Jaramar: Donde el Tinto se asoma a Sevilla

 Hay un tramo del Rio Tinto en el que conviven pinos onubenses y jaras sevillanas. O viceversa,  que en eso de la belleza montan tanto los unos como las otras.
El trazo de insultante colorido del Rio, se detiene para recibir con honores las aguas verdes del Jarrama, nervense, con una colonia de peces que no pueden visitar a su vecino rojo.
A los lados, montes ennegrecidos por la sinrazón de los que no sabemos usar lo nuestro. Que eso de ser “de todos” no parece bien entendido por muchos.
Abajo, piedras lamidas durante siglos por el Tinto, presumen de colores rojos, amarillos y verdes, mientras reciben las lluvias de los barrancos, esos aspirantes a hijos, que llegan secos cuando no llueve.
Barrancos que conocen bien los que los recorrían en busca de liebres cuando el hambre apretaba. Y después, porque estaba bueno el guiso con arroz.
Barrancos que son como la peineta de la “Estación de Jaramar”, aquella que un día Juan regentó, para regular el tráfico de trenes de mineral y de obreros que venían de El Madroño.
En esa orilla está la visión serena de la ladera sevillana, por donde llega un camino que recorrían cada día los obreros que llegaban de El Madroño y se subían al tren que los llevaría a las cortas.
En Jaramar, que es el sitio que no supo resistir la pérdida de trenes y de obreros. Por eso ya no está. Pero algunos sabemos dónde están sus huellas en la roca y en la memoria.
Barrancos, trenes, pinos y jaras. Alrededor de un rio increíble. Mirando el paso de trenes de piritas de cobre y de madroñeros de ropas pardas. Entonces todas las ropas eran pardas.
Barrancos. Del Santo Antón, de Traba las Eras, del Tamujoso, … Y de las Majadillas, que baja suave y escondido, hasta donde el rio se viste de domingo con sus mejores galas de colores intensos. Abierto a las aguas de Huelva y a los caminos de Sevilla.
Para  unir estos caminos con el hierro del tren, nace el puente de las Majadillas, que habrían de cruzar cada día los obreros de El Madroño. Al amanecer y al atardecer. Dos veces, con la “mitailla” llena o vacía, según la hora.
Se acabó la mina. Se cerraron las cortas. Ya no pasó más veces el tren y el puente se vació de hombres de marrón y “mitaillas” con aguardiente para la manguara.
El Rio sigue siendo bello y arrogante. Los barrancos, secos y silenciosos. Jaramar, ya no está, ni Juan se asoma para dar paso a trenes que ya no pasan. Pero el Puente, ese puente que tantas veces atravesó Juan, camino de El Madroño para tomar una manguara con los amigos de allí, en el Casino de Marcelo, ese puente callado y con recuerdos, ya no luce su vigor. Peina óxidos y hay huecos entre sus traviesas.
Y sufre una enfermedad de difícil cura: El olvido ingrato de quienes lo quisieron mientras lo necesitaban.