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Lieva y el Patrimonio serrano

Lieva y el Patrimonio serrano

Hay una asociación cultural en la Sierra, que milita descaradamente en la Cultura. De vez en cuando saca de su armario algo de la gran cantidad de datos que acumula y pone al sol una grata información sobre sus trabajos sobre el Patrimonio serrano.

Esta asociación, Lieva, nos ha enviado imágenes de algo para nosotros importante: El Reglamento del Casino de Galaroza, ya desaparecido.

Y una página de la primera acta de esa entidad, que es joya a conservar, pero también a divulgar, para que los casinos de otras localidades se anoten en los forros de la sensibilidad el valor de lo que tienen.

Cuando un casino desaparece, no se da el caso de una resurrección inesperada. Por mucho que se desee. Queda en los anales de la historia local. Siendo la fuente de valores sociales más importantes de un pueblo y la memoria histórica más fiable, dice adiós para siempre.

Pero hay asociaciones que buscan y organizan, clasifican y guardan, elementos importantes de nuestra vida pasada y de las instituciones que enriquecieron esa vida. Una de estas asociaciones es Lieva, con ese sabor a fresco que le da su nombre y la solvencia de los años que lleva en la siembra.

Reglamento o Estatuto, que de las dos formas es llamado por quienes lo sabían en tiempos. Porque hoy, hay socios, demasiados, que no tienen conocimiento de la existencia de tal documento regulador de la convivencia. Inaudito, pero cierto. Desconocimiento de algo que es de obligado cumplimiento, una vez que se traspasa la puerta de acceso al salón.

Libro de actas, que es como las notas personales de la vida casinera, donde se  recogen los avatares y hechos que constituyen la historia de nuestro casino, que es lo mismo que decir de nuestra vida. Un libro de actas es la bitácora de estas sociedades, el diario de abordo de los acuerdos y los problemas. Aunque solamente sea por romanticismo, debería ser libro de obligado conocimiento para los que buscamos en los casinos el templo del asueto y de los pecados más placenteros.

Lieva ha metido en el zurrón de su memoria cultural serrana, estos y otros documentos de un casino que nuca debió desaparecer.

Patricio, un amigo mío de Galaroza, me preguntaba un día, sentados a la puerta del Casino, en aquellas mañanas de verano que dedicábamos a charlar a la sombra, frente a los “jarritos”:

- ¿Tú sabes si hay casinos en otros pueblos?

Esto ocurría en nuestro libro “Casinos de Huelva”. Y nuestra respuesta tuvo que ser la única posible. Pero esperanzada.

De Lieva y otras asociaciones culturales semejantes, depende la memoria histórica de nuestros pueblos. La libreta de nuestras notas de vida.

 

Este artículo fue publicado por: Azoteas

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